La dictadura imperfecta

By | Julio 31, 2017



En su fuga autoritaria, Nicolás Maduro cruzó la última frontera. Terminó de sumergirse en la ilegitimidad. Las reglas que dicte la Asamblea Constituyente elegida el domingo no serán aceptadas por la oposición y tampoco por numerosos actores de la comunidad internacional. Sería un error, sin embargo, suponer que ese aislamiento es el costo que paga el presidente de Venezuela para conseguir la homogeneidad que requiere su dictadura. A partir de ahora se abrirá una disputa por el control de esa convención, que será el máximo órgano de Gobierno del país. Diosdado Cabello aspira a presidirla. Si lo logra, Venezuela quedaría en manos del chavismo más radicalizado. Maduro quedaría bajo las órdenes de Cabello, que lo considera un tibio.

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